Tener una buena nómina no siempre significa tener dinero. A veces, significa ser el cajero automático de una tragedia familiar que te consume lentamente. Esta es la historia de un Guardia Civil de 53 años, un hombre que, pese a ingresar 3.200 euros mensuales , llegó a fin de mes sin un solo céntimo en el bolsillo, asfixiado por una deuda colosal que superaba los 150.000 euros.
Su descenso a los infiernos no fue por vicio ni mala cabeza, sino por amor y una lealtad mal entendida durante veinte años de matrimonio. Su entonces esposa sufría graves problemas de salud mental que derivaron en una espiral de compras compulsivas: ropa, zapatos, bienes innecesarios y hasta vehículos nuevos para trabajos que nunca existieron. Él, intentando sostener la familia, pagaba todo en silencio.
La situación llegó al límite cuando tuvo que afrontar un procedimiento jurídico-militar que duró cuatro años. No por algo que hiciera él, sino porque ella reconoció haber realizado ofensas a un superior. Para protegerla, él costeó abogados, procuradores y pagó la indemnización completa.
El divorcio, lejos de ser una liberación, fue su sentencia de muerte financiera. Para evitar un juicio y cerrar una convivencia que se había vuelto insostenible, con episodios de destrozos de mobiliario en la vivienda, nuestro cliente aceptó un acuerdo suicida: se quedó con todos los préstamos, con el coche que ella usaba y se comprometió a pagar una pensión compensatoria.
Desesperado y con una nómina que ya no cubría las deudas heredadas, tomó una decisión drástica: pidió el traslado desde Navarra a Ceuta. No buscaba sol ni playa, buscaba el plus de peligrosidad/residencia para aumentar sus ingresos en 1.000 euros y poder pagar a los bancos.
Pero ni así fue suficiente. Los gastos de la mudanza y el alquiler en la nueva ciudad terminaron de hundirlo. Entró en la «rueda del hámster»: pedir préstamos para pagar las cuotas de otros préstamos. Llegó un momento en que tenía más pagos que sueldo. Un servidor público, encargado de proteger a los demás, que no podía protegerse a sí mismo de la ruina.
Cuando acudió a nuestro despacho, la vergüenza le pesaba más que la deuda. Pero en los Juzgados de Ceuta demostramos la realidad: era un deudor de buena fe, víctima de una mochila vital demasiado pesada.
El fallo judicial ha sido rotundo. Mediante Auto firme de abril de 2023 , el Juez ha concedido la Exoneración del Pasivo Insatisfecho. La deuda con más de 20 acreedores ha desaparecido legalmente. Su nómina vuelve a ser suya. Su futuro, también.
En RIVERIEGO ABOGADOS sabemos que la insolvencia no distingue de profesiones. Hemos visto a empresarios, funcionarios y trabajadores caer por situaciones familiares extremas. Este caso demuestra que, aunque tengas ingresos altos, si la vida te golpea, la Ley te protege. Nosotros rompemos las cadenas que te atan al banco para que puedas volver a respirar. Si sientes que trabajas solo para pagar deudas que nunca bajan, llámanos. Tu placa, tu uniforme o tu cargo no importan; tu tranquilidad, sí.



